En 5 días caminamos 73 kilómetros, desde el pueblo de Challacancha hasta la ciudad sagrada de los Incas: Machu Picchu. Subimos montañas escarpadas. Vimos lagunas glaciares. Recorrimos valles rocosos con llamas, caballos y vacas pastando. Atravesamos selvas densas y bordeamos ríos. Y, al final, en pleno amanecer, observamos en silencio una de las Siete Maravillas del Mundo. La ciudadela inca del siglo XV dejó de ser una postal para convertirse en una recompensa emocional.
Para nosotros, los viajeros que llegamos a esta zona remota de Los Andes, el Salkantay Trek a Machu Picchu supone una aventura. Una forma de conexión y desconexión. La conexión con la naturaleza, con el silencio, con nuestro cuerpo llevado al límite. La desconexión de los problemas, del bullicio de las ciudades, del estrés del trabajo. Pero para el Pueblo Quechua el significado es mucho más profundo. Ellos están haciendo una peregrinación que los conecta con sus dioses. Pachamama, la madre tierra. Inti, el sol y el calor. Mama Quilla, la luna (esposa de Inti). Apus, los espíritus de la montaña. Illapa, el dios de la lluvia y las tormentas. Y Viracocha, el dios creador de todo.
David, de 36 años, y Lucas de 22, fueron nuestros guías de KB Adventures. Dos hombres amables, serviciales y divertidos. Como todos los andinos, disfrutaban de mostrarles sus tierras sagradas a los visitantes. Siempre con mucha hospitalidad. Durante todo el trayecto, los locales nos prestaron sus baños; nos vendieron agua, refrescos y comida; en los campamentos nos cocinaron platos típicos peruanos con ingredientes frescos –frutas, verduras, quesos, cereales y trucha–; nos mostraron el proceso del café; cargaron nuestros bolsos en sus caballos; y nos enseñaron a decir “Sulpayki”. Gracias.
El Salkantay Trek transforma el concepto de viajar. Entendí que la forma más impactante de descubrir un destino es de la mano de los locales y en contacto directo con su tierra. Recorrer esta región a pie me hizo tener una perspectiva de la historia, tradiciones y paisajes del Perú que jamás hubiese experimentado si llegaba en un bus turístico. Y es que en el quinto día me percaté: Fue más que un trekking. Fue una peregrinación.
Índice
Día por día del Salkantay Trek a Machu Picchu
Día 1: De Challacancha hasta la Laguna Humantay
Una van nos buscó por nuestra posada en Cusco a las 4 de la madrugada, en plena noche cerrada. Junto a jóvenes de todo el mundo emprendimos el viaje hacia la profundidad de los Andes. Primero, paramos en la localidad de Mollepata para desayunar y luego seguimos rumbo hacia Challacancha. Empezó a amanecer y –entre curva y curva– la cordillera se iba abriendo paso desde nuestra ventana. La inmensidad de las montañas se iba acentuando a medida que subíamos en altura, con picos nevados que se veían con mayor nitidez y reflejaban el color naranja del sol naciente.
En un momento la calle se terminó y se convirtió en un sendero pedregoso. Desde ahí bajamos de la van, los guías cargaron nuestros bolsos en los caballos y empezamos el trekking hasta el primer campamento en Soraypampa en la mitad del valle, con domos desde donde se veía el pico Salkantay a lo lejos. Durante unas tres horas recorrimos un valle modelado por antiguos glaciares, que parece un corredor natural en donde las montañas se levantan a ambos lados del camino.
Desde Soraypampa comenzamos la subida empinada hasta la Laguna Humantay, uno de los paisajes más impresionantes de todo el Salkantay Trek. La laguna turquesa aparece de golpe, como si la montaña la hubiera escondido hasta el último momento. El aire se vuelve más frío, el viento más intenso y, entre las rocas y el silencio de la altura, aparece un ojo de agua al pie del pico Humantay. Con ese paisaje alucinante delante –a 4.200 metros de altura– lo único que te surge hacer es agradecer.



Día 2: Paso Salkantay, el punto más alto
El segundo día encarnó el famoso dicho: “El camino es la recompensa”. Ya nos habían advertido que iba a ser el día más cansador porque subíamos al punto más alto de todo el trekking. Como cada día, nos levantamos a las 5.30 de la mañana y comenzamos a caminar con el amanecer. Poco a poco, el camino se hacía más empinado y exigente, pero al mismo tiempo, las vistas se volvían más impactantes.
El camino acompañaba las laderas de la montaña y, al final, se veía el pico dominante: masivo, filoso, cubierto de hielo, con una presencia casi intimidante. El pueblo quechua considera que el Salkantay es un Apu, una montaña con espíritu sagrada. Y se entiende por qué. No es solamente una cumbre impactante, sino que transmite energía, carácter, una especie de respeto natural.
Cuando llegamos a la cima, se nubló de un segundo a otro, y con la niebla vino un viento frío de esos que carcome los huesos. Nos encontrábamos a 4600 metros de altura. A pesar de la vista empañada, se sentía la satisfacción grupal de haber logrado la mayor prueba del trekking. Y desde ahí empezó el descenso y paramos a almorzar en un refugio en la mitad de la montaña, para luego retomar la marcha.
A medida que bajábamos, el paisaje se transformaba: pasamos de ver picos nevados, a rodearnos de cerros verdes, cascadas y flores coloridas. Cambiamos el frío por la humedad. Los caminos rocosos por el barro. Los cóndores por los mosquitos. Nos adentramos en el bosque nuboso, la llamada “ceja de selva peruana” . Y después de más de 8 horas de caminata, arribamos a nuestro próximo campamento en Collpapampa.



Día 3: Descenso, café y aguas termales
Esta vez el trayecto fue más fácil, en descenso, y atravesamos un zona más húmeda, verde y viva bordeando el río Santa Teresa. El aire está tibio y el paisaje es amable. Vimos muchas plantaciones de café y árboles con frutas tropicales como maracuyá, granadilla y banana. Las flores también dominaban el panorama: orquídeas, pasiflora y bromelias, generando un contraste con el paisaje árido de los primeros dos días.
Luego de unas tres horas de caminata, tuvimos una pausa especial en una chacra cafetera. Resultó ser la puerta de entrada a la vida cotidiana de mujeres peruanas que trabajan en las plantaciones de café. En esta zona de la selva andina, el café crece muy bien por la combinación de altura, humedad, lluvias constantes, suelos fértiles y temperaturas más cálidas. Las locales nos mostraron (e involucraron en) un proceso que, contado rápido, parece simple: recolectar, tostar, moler, tomar. Pero cuando lo ves de cerca entendés que cada taza tiene una paciencia enorme detrás.
Al mediodía llegamos a nuestro nuevo campamento en Lucmabamba: domos espaciosos de madera situados en medio de la selva. Por la tarde, teníamos la opción de ir a las piscinas de agua termal en Cocalmayo –clave para relajar los músculos– o tener una experiencia en tirolesa cruzando el río Santa Teresa.



Día 4: Por la mitad de la selva hasta Aguas Calientes
En el cuarto día del trekking, el camino tiene algo de despedida del Salkantay y algo de prólogo de Machu Picchu. La etapa se divide en tres momentos muy claros: una subida exigente hacia Llactapata, una bajada larga hasta Hidroeléctrica y una caminata final siguiendo las vías del tren hasta Aguas Calientes. Las 4 horas iniciales son por pequeños trechos por medio de la selva. El camino se va cerrando y abriendo de a ratos, como si la selva te dejara mirar solo cuando quiere.
A eso de las 11 de la mañana llegamos al Llactapata Pass, un mirador increíble a 2750 metros de altura. Gracias al día despejado, tuvimos la primera vista lejana de Machu Picchu. No la vista clásica de postal, sino la ciudadela al otro lado del valle, integrada en la montaña, casi como una pista. Después viene la parada en el sitio arqueológico de Llactapata, un antiguo punto estratégico inca, conectado al sistema de caminos, que tenía una función administrativa, ceremonial, agrícola y de control de ruta.
A partir de ahí, viene un gran descenso de casi 1000 metros en 5 kilómetros, hasta llegar a Hidroeléctrica, de nuevo, por medio de una selva densísima. De pronto aparecen puestos de comida, bebidas, mochileros, vías de tren, carteles y movimiento. No es exactamente un pueblo; es más bien un punto de conexión, y ahí frenamos a almorzar.
Desde Hidroeléctrica, el camino sigue en paralelo a las vías del tren rumbo a Aguas Calientes. Es uno de los tramos más reconocibles del final del Salkantay: plano, selvático, nebuloso, con el río Urubamba cerca y la sensación de estar caminando por una puerta lateral hacia Machu Picchu. Hay algo lindo en ese cierre: caminás al lado del tren, pero llegás por tus propios pies.
Y, finalmente, empezamos a ver las luces tenues de Aguas Calientes cuando ya estaba por anochecer. Después de haber caminado 24 kilómetros, casi 10 horas, el agotamiento era indiscutible, pero eso hacía que la satisfacción fuese infinita.



Día 5: Machu Picchu al amanecer
Nunca me imaginé ver esta maravilla del mundo de una forma más perfecta. Las luces tenues del amanecer pintaban los Andes y hacían brillar la antigua ciudadela Inca. En el silencio de la primera hora de la mañana, vimos la icónica Machu Picchu desde la terraza superior. Fuimos de los primeros en subir, y eso lo hizo mucho más especial, porque estamos hablando de que unas 5.000 personas visitan este predio arqueológico cada día.
Machu Picchu es impactante porque se fusiona en completa armonía con la montaña. No parece haber sido impuesto sobre el paisaje, sino nacido de él. La arquitectura Inca se adapta a las pendientes, a las terrazas, al agua, a la luz, a los bordes imposibles. La UNESCO destaca justamente ese conjunto entre obra humana y entorno natural como parte de su valor universal excepcional.
Cuando me tocó recorrerla por dentro, entendí que más allá de su belleza, su valor reside en el ingenio con que se construyó hace unos 580 años. Una manera muy sofisticada de habitar la montaña. Fue una obra pensada para funcionar, resistir y trascender. Y, así, se convierte en el broche de oro luego de atravesar a pie, durante cuatro días, las tierras sagradas del antiguo Imperio Inca.



Preguntas frecuentes del Salkantay Trek: todo lo que tenés que saber

Por qué elegir este trekking y cuándo hacerlo
1. ¿Cuál es la diferencia entre el Salkantay Trek y el Camino Inca?
El Camino Inca es la ruta clásica, arqueológica y regulada por permisos muy limitados. Tiene más restos incas durante el recorrido y requiere reservar con bastante anticipación. El Salkantay Trek es una ruta alternativa más salvaje, con variedad de paisajes naturales y mayor altura: pasa por la laguna Humantay, el Abra Salkantay, bosques nublados, zonas de selva.
2. ¿Dónde empieza y termina el Salkantay Trek?
La mayoría de los programas empiezan con pickup en Cusco y traslado hacia la zona de Mollepata / Soraypampa, donde comienza la caminata. La última noche se duerme en Aguas Calientes, el pueblo base para visitar Machu Picchu, y en el quinto y último día se sube al predio arqueológico.
3. ¿Cuál es la mejor época para hacer el Salkantay Trek?
La mejor época suele ser la temporada seca, especialmente entre mayo y octubre, cuando hay menos lluvias y mejores vistas de las montañas. Junio, julio y agosto suele ser temporada alta –con más turistas– por los cielos despejados. Mayo, septiembre y octubre suelen aparecer como buenos meses de equilibrio: mejor clima, buena visibilidad y algo menos de gente.
4. ¿Cuáles son las temperaturas mínimas y máximas durante el trekking?
El clima cambia mucho porque el Salkantay Trek atraviesa zonas de alta montaña, bosque nublado y selva. En sectores altos como Soraypampa o el Abra Salkantay, las noches pueden bajar de 0 °C e incluso sentirse bajo cero, especialmente en temporada seca. Durante el día, puede haber temperaturas agradables cercanas a 15–20 °C, y en las zonas más bajas o selváticas pueden llegar aproximadamente a 24–28 °C. La clave es vestirse por capas: podés tener frío de montaña y calor húmedo en el mismo viaje.
Estado físico y “mal de altura”
5. ¿Cuántos días conviene aclimatarse en Cusco antes del trek?
Lo ideal es llegar a Cusco al menos 2 noches antes de empezar el Salkantay Trek. La ruta supera los 4.600 metros de altura en el Abra Salkantay, por eso conviene darle tiempo al cuerpo para adaptarse: caminar suave, tomar agua, comer liviano y dormir bien.
6. ¿Cómo prevenir el “mal de altura” o apunamiento durante el trekking?
Cada mañana se comienza el día con un té de coca y además en las farmacias de Cusco se venden distintos medicamentos (la mayoría con hierbas naturales) que se pueden consumir durante el trekking en la mañana o en la noche.
7. ¿Hay que estar en buen estado físico para hacer el Salkantay Trek? ¿Puedo hacerlo si nunca hice trekking en altura?
Sí, conviene tener una condición física moderada. No hace falta ser atleta, pero sí estar preparado para caminar varias horas por día, con subidas, bajadas y cambios de clima. Es un trekking exigente, pero no se necesita tener experiencia previa. En cuanto a la edad, las personas que suelen hacerlo están entre los 20 y los 35 años.
8. ¿Qué pasa si no puedo terminar el Salkantay Trek o me siento mal un día?
Depende del punto de la ruta y del operador contratado. En un programa guiado, el guía evalúa la situación y coordina la alternativa más segura: descanso, asistencia, traslado hacia un punto accesible o retorno según el caso. En los primeros dos días –cuando no hay calles para vehículos– es posible ir a caballo en lugar de a pie pagando un costo extra. El resto de los días se puede pagar un servicio de van.



La lista para armar tu equipaje
9. ¿Qué ropa, calzado y extras necesito para el Salkantay Trek?
Equipo personal
- Mochila personal de día, idealmente de 30 a 50 litros.
- Duffel bag adicional para pertenencias personales, con máximo de 5 kg (esto lo carga un caballo o mula durante la caminata).
- Botella de agua reutilizable o termo.
- Efectivo (cambio chico) para baños, snacks y propinas durante el trekking.
Ropa y abrigo
- Campera de lluvia y/o poncho impermeable.
- Botas o zapatillas de trekking resistentes, preferentemente impermeables (no las estrenes en la ruta).
- 2 remeras/camisetas de trekking de manga larga.
- 2 remeras/camisetas de manga corta.
- Leggings o pantalones de trekking.
- Shorts cómodos.
- Pantalón cómodo o deportivo para dormir.
- Medias de trekking.
- Campera abrigada o insulated jacket.
- Gorro para el sol y gorro de abrigo.
- Lentes de sol.
- Guantes para el frío.
- Sandalias cómodas para descansar en los campamentos.
- Traje de baño y toalla pequeña, si pensás visitar las aguas termales.
Extras
- Bolsa de dormir (disponible para alquilar).
- Linterna.
- Protector solar.
- Repelente de insectos.
- Snacks adicionales.
- Pasaporte original, obligatorio para ingresar a Machu Picchu.
Los alojamientos durante el Salkantay Trek
10. ¿Dónde se duerme durante el Salkantay Trek?
Depende del operador y la categoría del programa. En general, se duerme en campamentos con domos, cabañas panorámicas o refugios sencillos y la última noche suele ser en hotel en Aguas Calientes antes de visitar Machu Picchu.
Cada domo o cabaña suele tener dos o tres camas, mesa de luz, enchufe. Los alojamientos tienen una zona de comedor donde se sirven los desayunos, almuerzos y cenas –salvo que se almuerce en refugios durante el camino– que están incluidas en el paquete de viaje. Además hay baños con ducha de agua caliente e inodoro separados para hombres y mujeres. La mayoría también tiene una zona de venta de snacks y bebidas.
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